Mujeres con poder

Un blog creado para que las mujeres reflexionen sobre sus propias aptitudes, aspiraciones, condiciones para ser líderes de sus propias vidas y poder acceder a puestos directivos en gobiernos, empresas, sindicatos, movimientos sociales

Mujeres con poder

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07.07.08

Mujeres públicas

Pura información por todos lados. Basta tipear una dirección de Internet para enterarse qué pasó ayer, qué se anuncia para hoy. Basta encender el televisor, la radio, para saber quién pelea por (y con) quién, cuál es la acusación: ¿envidia?, ¿celos?, ¿robo de novios o defensa de maridos? Con comprar una revista se pueden ampliar todos los detalles, recuperar la historia reciente del asunto y hasta apostar al futuro inmediato (¿quién ha demostrado más agallas en los últimos episodios de la saga?, ¿qué pasará mañana, esta misma tarde?) En otro rincón, una anónima devela aventuras en el mejor de los casos amorosas a la espera de ser descubierta. Si eso no funciona, quedan otros rubros del repertorio: los deseos en estado puro, la rutina cotidiana o bien lo escabroso cotidiano condimentado con algo de sexo, los problemas alimentarios (¡el peso!, ¡la imagen!), los devaneos adolescentes en textos de pretendidas treintañeras (o en tren de serlo).

Hoy Anaïs Nin no escandalizaría a nadie. Cualquiera de sus diarios se perdería por tibio en la marea de fervorosas confesiones de peripecias y habilidades sexuales. La Colette del music-hall que escribía nouvelles pícaras sería, apenas, una chica algo tímida que no se anima a más. Rita Hayworth podría quitarse todos los guantes, inclusive todos los vestidos del mundo, y aún así no llamaría la atención a menos que contara detalles escabrosos de su vida sexual. La escena (el mercado) está copada por intimidades, sí, pero muy otras, tanto que tienen una cualidad fundamental: no son la excepción, no se espera de ellas que rompan nada. Y también: lo que vende es la intimidad, sí, pero una intimidad en términos femeninos: son mujeres las estrellitas, las protagonistas de los chismes, los cuerpos sobre los que se inscriben disputas de barrio y avances cosméticos de la ciencia (que también serán tema de televisación, con agradecimiento a las manos profesionales que han intervenido, a cambio de su mención pública), las virginidades -o no- que se mentan tanto como las acrobacias de alcobas y camarines.

Igual que a los cuerpos, a estas intimidades el mercado las desea, mima y promueve tanto como las prefiere (de manera notable) en clave femenina. O mejor dicho, la clave femenina tal como la modulan (y modelan) años y años de estereotipos.

YO, YO, YO
“Es la mujer quien debe hablar. No solamente la mujer que se llama Anaïs Nin; tengo que hablar en nombre de todas las mujeres”, escribía la mismísima cuando corría 1930 y su Diario estaba a treinta años de ser publicado y causar lo que causó. Por empezar: dar una visibilidad notable al deseo femenino, ganar reputación como escritora ella misma (más allá de Millers, Artauds y demás glorias varoniles) y generar un inesperado éxito de ventas cuando en el primer mundo el feminismo era poco más que una postura incómoda. Pero también demostrar que la literatura íntima estaba vivita y coleando en pleno siglo XX, y que sus efectos –oh– podían ser políticos. Que en ese momento una mujer abriera el cuaderno para mostrar qué le pasaba por la cabeza, pero también por el cuerpo, era una audacia. Mejor aún: sostener la primera persona era un desafío.

Más de cuarenta años pasaron y ahora las intimidades ajenas bullen en pantallas de tele, computadoras, parlantes de radio y vidrieras. En Internet, la superpoblación de blogs, fotologs y videoblogs va en ascenso. Escritos para ser alcanzados por ojos anónimos (o de amigos), publicados con ansias de recibir comentarios que certifiquen su existencia y vigencia, la mayoría simula el modelo confesional del clásico diario íntimo. “O mejor dicho: diario éxtimo, según un juego de palabras que busca dar cuenta de las paradojas de esta novedad, que consiste en exponer la propia intimidad (...) Las cartas y los diarios íntimos tradicionales denotan una filiación directa con esa otra formación histórica, la ‘sociedad disciplinaria’ del siglo XIX y principios del XX, que cultivaba rígidas separaciones entre el ámbito público y la esfera privada de la existencia, reverenciando tanto la lectura como la escritura silenciosas y en soledad (...) En este siglo XXI, en cambio, se convoca a las personalidades para que se muestren”, escribe Paula Sibilia en La intimidad como espectáculo (ed. FCE), el apasionante y necesario ensayo en el que sigue el hilo del fervor por la visibilidad mediática global. Plantea Sibilia un movimiento incesante: mercado mediante, el espacio público se convierte en arena de personalidades que de privada tienen todo menos la privacidad; las nuevas subjetividades se modelan, construyen, diseñan y viven a partir de esa visibilidad total; la visibilidad es ruido, superficie, felicidad de encajar en el molde. Se es no lo que se hace, sino lo que se ve. Quien no se hace notar ante la mirada ajena, no existe. El asunto, llegado este punto, es cuál será la palabra mágica para invocar a los hados de la fama.

Fuente y nota completa: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4222-2008-07-07.html

La trayectoria laboral

Por Corina Rodríguez Enríquez
Para la mayor parte de la población, el empleo es la vía socialmente más legítima de inserción social. Provee de ingreso, de acceso a servicios sociales y también de reconocimiento social y cierto sentido de utilidad.

Las oportunidades de empleo suelen estar asociadas a las condiciones generales de la economía. Cuando las economías crecen, es probable que se produzcan mayores y mejores oportunidades de empleo, y que escaseen cuando la economía se retrae. Un análisis de los ciclos económicos en Argentina y su relación con la dinámica del mercado de empleo permite reconocer esta relación y su impacto en las trayectorias laborales de la población.

La Encuesta Permanente de Hogares permite realizar estudios longitudinales, esto es, observar qué pasó con las mismas personas en relación con su situación en el mercado laboral a lo largo de un período determinado de tiempo. Y comparar períodos entre sí. De esta forma, se pueden analizar las trayectorias laborales en Argentina en momentos de crecimiento económico y de recesión.

La información provista por este análisis permite concluir que las trayectorias laborales positivas (tránsitos hacia el empleo, o hacia ocupaciones de mejor calidad) aumentan en los períodos de crecimiento económico y se reducen en la recesión. Y que por el contrario, las trayectorias laborales negativas (tránsitos hacia ocupaciones de menor calidad, o hacia el desempleo o la inactividad) se profundizan en la recesión, y disminuyen cuando la economía crece.

Sin embargo, estas oportunidades o limitaciones de empleo no se distribuyen de la misma manera entre varones y mujeres de distintas características socioeconómicas. Se aprecia que en todos los períodos los varones presentan trayectorias laborales relativamente mejores que las mujeres. Y que así como mejoran relativamente más en la expansión, tanto en el nivel de inserción laboral como en la calidad de las ocupaciones, también empeoran con mayor intensidad en la retracción económica.

Dos diferencias resultan sustantivas en términos de la caracterización general de las trayectorias laborales de varones y mujeres. Por un lado, el mayor predominio de la desocupación como mecanismo de ajuste de los desequilibrios del mercado laboral en el caso de las trayectorias ocupacionales de los varones. Por otro lado, la mayor relevancia de los tránsitos a la inactividad de las mujeres, en todos los períodos. Lo destacable en este último caso es que las mujeres no incrementan su inactividad en la etapa de retracción económica, y que en cambio su participación se estanca en el último período de recuperación económica.

Es decir, las mujeres se incorporaron más aceleradamente al mercado laboral durante la recesión para compensar la pérdida de ingresos de sus hogares. Y cuando las condiciones laborales mejoran, al menos una parte de ellas retorna a la inactividad.

Se observa que en el período de recuperación económica comenzado en 2003 los varones siguen presentando mayor proporción de trayectorias positivas que las mujeres. Entre estas últimas sobresalen dos rasgos. En primer lugar, las mujeres con menor nivel educativo siguen desarrollando una proporción importante de trayectorias negativas, y aparecen como uno de los grupos poblacionales con mayores dificultades de inserción laboral. En segundo lugar, la presencia de hijos e hijas pequeños en el hogar se muestra como un condicionante severo para las trayectorias laborales de las mujeres y no así para los varones.

En síntesis, lo que se observa es que las oportunidades de empleo propias de una etapa de crecimiento económico se distribuyen de manera desigual. Y que las mujeres, especialmente aquellas de menor nivel socioeconómico y con mayores cargas de familia, resultan las menos favorecidas. Sus dificultades para acceder al empleo, aun en momentos de auge económico, afectan su calidad de vida y su autonomía personal. Para contrarrestar esta situación se requeriría, entre otras acciones: i) la recuperación de las estadísticas públicas que permitan conocer cómo sigue esta dinámica; ii) la redistribución de las responsabilidades de cuidado entre el Estado y los hogares, y entre varones y mujeres; iii) la implementación de acciones contra la discriminación de género en el mercado laboral.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-107361-2008-07-07.html
* Investigadora Conicet-Ciepp.

06.07.08

Pasos para no discriminar

Por Mariana Carbajal

En el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) están trabajando en el armado de una red de empresas por la diversidad, adelantó a este diario su titular, María José Lubertino. La idea, explicó, es concientizar, en un primer momento, a las pymes sobre la discriminación laboral por género y también por discapacidad y orientación sexual y contra la contratación de mano de obra infantil. “Nuestra idea es trabajar con un sello como el IRAM o ISO de empresas inclusivas, no discriminatorias. Esperamos que las compañías argentinas tengan la visión de que la responsabilidad social empresaria no se agota en el asistencialismo”, señaló la funcionaria.

Los tres ejes en los que quiere trabajar el Inadi con las pymes son:

- En la contratación, para evitar la discriminación en la selección de nuevos y nuevas ingresantes.

- En la igualdad de las remuneraciones.

- En la clasificación, ascenso y formación, para que se fomente y estimule la igualdad de oportunidades en las promociones, para que se ayude a las mujeres a que se postulen a cargos de mayor responsabilidad y puedan a la vez avanzar en sus carreras profesionales a través de la formación.

El proyecto todavía está en pañales. “Vamos a invitar a empresas de distintos sectores para que participen”, adelantó Lidia Heller, una especialista en el tema, que está asesorando al Inadi en esta iniciativa.

Como antecedente, en el Ministerio de Trabajo existe una Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral, que se formó en 2005: es un espacio de interacción entre representantes gubernamentales, sindicales y cámaras empresariales “para fortalecer la concertación y el diálogo social sobre la igualdad de género en el mundo laboral”. Dentro de ese ámbito se creó en 2007 la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral, para promover acciones de sensibilización sobre esa problemática, para orientar a las víctimas en la realización de denuncias e investigar el fenómeno. Y a fin de año se constituyó una Coordinación de Género dentro del propio ministerio para transversalizar las políticas de género en las acciones de la cartera laboral

El mapa económico de las mujeres

Por Mariana Carbajal

El filósofo francés Gilles Lipovetsky profetizó en La tercera mujer que el poder económico –y no el político– sería el último bastión en abrirse a las mujeres. Aunque fue criticado desde el feminismo por sostener que a ellas no les interesa el poder, su profecía no está lejos de ser cumplida. En la Argentina gobierna una mujer y alrededor del 40 por ciento de las bancas del Congreso están ocupadas por legisladoras (de la mano de la Ley de Cupo). Pero son escasísimas las mujeres que han escalado las cumbres corporativas. El “Mapa económico de las mujeres argentinas (1998-2006)”, publicado por las Fundaciones de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), confirma esta apreciación y brinda una radiografía del mercado laboral femenino. “Los resultados muestran que si bien las mujeres trabajan más (que hace algunos años), lo siguen haciendo por una menor retribución y en condiciones de precariedad y mayor vulnerabilidad del empleo. Los espacios en la dirección efectiva en empresas son todavía muy pequeños”, indican Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez en el estudio.

Sobre una muestra de 2300 empresas (industrias, servicios, finanzas) que representan entre el 30 y el 40 por ciento del PBI de la economía de negocios de la Argentina, FIEL encontró que sólo 4 de cada 10 tenían ejecutivas mujeres. En un total de 14.880 cargos de decisión, las ejecutivas sólo ocupaban el 11 por ciento, es decir, sumaban apenas 1601.

No hay que perder de vista que ya hay suficiente masa crítica para que las mujeres lleguen a la cocina del poder económico: según FIEL, la tasa de participación económica femenina es del 56 por ciento –frente al 81 por ciento de los varones– y sube más de 10 puntos porcentuales cuando se computa sólo a las mujeres con mayor grado de educación (67,3 por ciento). Además, representan el 50 por ciento de la matrícula universitaria y el 60 por ciento de los alumnos que egresan.

Pero la radiografía de FIEL da otras pistas de la discriminación que sufren las mujeres en el mundo laboral en la Argentina:

- El desempleo las afecta entre un 30 y un 40 por ciento más que a los varones y afecta relativamente más a las más jóvenes y a las de mayor capital humano comparadas con los hombres de esas categorías.

- Un dato interesante calculado por el Ministerio de Trabajo (2005) indica que una de cada cuatro mujeres se desempeña en puestos que subutilizan su inversión en educación, mientras que esto ocurre a uno de cada seis hombres.

- Las ocupaciones dominadas por mujeres (los servicios) son las más rezagadas en términos de retribución, sobre todo a partir de la crisis de 2001/2002.

- El empleo en negro también las afecta más: casi el 60 por ciento de las ocupadas, incluido el servicio doméstico, no están registradas formalmente versus el 46,5 por ciento en el caso de los asalariados varones.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/107313-33865-2008-07-06.html

Empresas con sello de igualdad

Por Mariana Carbajal

“Invertir en mujeres es una estrategia inteligente.” La frase –aunque sorprenda– no pertenece a una campaña feminista. Es el nuevo lema del Banco Mundial. El organismo de crédito está embarcado en difundir el impacto productivo de sumar mujeres al mundo empresario y promueve la creación de un sello de equidad de género, al estilo de las normas IRAM o ISO, para certificar a las compañías que lleven adelante políticas inclusivas, que favorezcan el desarrollo laboral del personal femenino. El corazón del proyecto apunta a que las compañías pongan en práctica políticas de recursos humanos que liberen de obstáculos a la promoción y el ascenso del personal femenino, que eliminen las brechas salariales entre damas y caballeros, que favorezcan la conciliación entre el trabajo y la familia tanto para ellas como para ellos también, de modo que desde la empresa se promueva la responsabilidad compartida en el cuidado de los hijos. Ya se implementó un certificado de equidad de género en México, Chile, Brasil y Costa Rica. En Argentina, el Inadi quiere crear una red de empresas contra la discriminación. “Esperamos que las compañías argentinas tenga la visión de que la responsabilidad social empresaria no se agota en el asistencialismo”, auguró la presidenta del Inadi, María José Lubertino.

Bregar por la igualdad de oportunidades laborales para mujeres no es sólo una cuestión reivindicatoria, aclaró a PáginaI12 María Elena Castro, especialista en Dessarrollo Social y Género del Banco Mundial: “Les conviene económicamente a las empresas y al país”, aseguró a su paso por Buenos Aires. ¿Cuál es la ecuación? En la medida en que las mujeres tienen mayores posibilidades laborales, postergan el matrimonio, demoran la maternidad, reducen el número de hijos y además –esto es muy importante– invierten en la familia: en educación y salud para sus chicos, lo que contribuye a salir de la espiral de pobreza, explicó Castro.

Hace unos meses, la revista británica The Economist alumbraba en el mismo sentido. En un artículo titulado “Womenomics revisted”, señalaba que durante la última década el trabajo de las mujeres ha contribuido más que China y las nuevas tecnologías al crecimiento global. Citaba a Kevin Daly, economista de Goldman Sachs, que estimaba que si el porcentaje de mujeres con empleo remunerado se elevara hasta igualar al de los varones, el PBI de los Estados Unidos sería 9 por ciento mayor, el de la zona del euro crecería 13 por ciento y el de Japón, 16 por ciento.

“Hay que trabajar directamente con la gente que da empleo para que tomen conciencia. Sabemos que aunque las leyes plantean la igualdad para hombres y mujeres, en la práctica hay brechas”, señaló Castro, en un intervalo del seminario “Invirtiendo en Igualdad de Género”, organizado por el BM y el Inadi, que tuvo lugar días atrás en la Cancillería. En el encuentro se presentaron las experiencias de países latinoamericanos que han avanzado en ese camino.

La nota completa puede encontrarse en:
“http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-107313-2008-07-06.html